Encontrando A Dios En Todo, Sea Como Sea, por John B. Waterhouse

god in everything

¿Alguna vez has orado por algo que no se materializó? Ciertamente, esto me ha sucedido a mi. Tengo un recuerdo conmovedor de unos parientes lejanos que me pidieron orar porque naciera sano el hijo que esperaban. Yo tenía sólo 18 años de edad entonces y habiendo crecido en una fe protestante basada en la Biblia, yo acepté esto con gran entusiasmo. Al mismo tiempo tenía un temor oculto de que fallara en mi petición.

No obstante, oré mucho. Realmente quería que Dios oyera mi oración y que salvara la vida de ese niño, pero no sucedió. El niño nació sin vida. Consecuentemente, tuve la certeza de que el Dios en que me enseñaron a creer no me oía. Poco después, dejé la iglesia y perdí toda la fe que aún me quedaba.

Muchos años después, como estudiante de la Ciencia de la Mente, descubrí una forma útil y efectiva de resolver situaciones difíciles. Mis métodos no son sólo para asegurar que mis tratamientos mentales espirituales se manifiesten sino que, igualmente, mi vida entera esté funcionando felizmente a pesar de toda circunstancia indeseable.

Para vivir con conciencia espiritual, tengo la responsabilidad de ver y reconocer la Divinidad en todo aspecto de mi vida y de la vida de aquellos que vienen a mi para que los apoye espiritualmente, sin importar cuales puedan ser sus problemas o retos.

SALTE DE TU PROPIO CAMINO

Al explorar esta idea de encontrar a Dios en todo, sea como sea, empezaré con la frase, “sea como sea.” Cuando busqué estas tres palabras en el internet, esto es lo que encontré: “Si dices que vas a hacer algo sea como sea (a pesar de todo), estás enfatizando que definitivamente vas a hacerlo, aún cuando haya obstáculos o dificultades.”

Me gusta esta idea — con una excepción. Yo añadiría al final, “que tú has puesto en tu propio camino.” Léelo otra vez todo junto y ve si estás de acuerdo. Para mi es importante reconocer que no hay nada en mi camino que yo no haya puesto allí, ya sea consciente o inconscientemente.

La ley espiritual es tan flexible. Todo lo que tenemos en la conciencia se imprime en la ley y se demuestra en nuestras experiencias de una forma u otra.

Cuando digo, “sea como sea,” me estoy diciendo a mi mismo que he decidido saber que nada puede impedir que obtenga el resultado que deseo y no hay ninguna otra opción. No tengo un plan de respaldo porque no lo necesito.

BUSCA Y ENCUENTRA LA PRESENCIA PERFECTA

Encontrando a Dios en todo, sea como sea, empieza con una aceptación incondicional y una certeza absoluta de que todo existe dentro de la totalidad y como la totalidad de la Divinidad. Esta idea no puede ser vana, tiene que ser real — más real que todo lo demás que conozca.

En nuestra Declaración de los Principios,” Ernest Holmes escribe acerca de la Presencia Divina, “Esta se manifiesta en y a través de toda la creación.” Al aceptar este principio, mi deber es buscar siempre y encontrar esta Presencia perfecta, aún cuando no sea muy evidente. Debo ser diligente y aceptar nada menos, no importa como se vea mi experiencia.

Emerson escribe, “Aún en la suciedad y en el lodo de las cosas, algo canta.” Lo que canta es Dios. Cuando no puedo oír algo cantar, se que soy yo el que se interpone. Entonces, me tranquilizo, vacío mi mente y permito que la revelación del Espíritu surja en mi conciencia fácilmente y sin esfuerzo. Esto siempre funciona para mi porque Dios siempre está aquí.

Saber que todo existe dentro de la totalidad absoluta de Dios no es una percepción casual. El hecho de hacer conciencia de la naturaleza omnipresente de la Divinidad siempre va acompañado de una conciencia mucho más grande de nuestra propia divinidad y la de todas las demás personas que conocemos y las condiciones que experimentamos. Cuando sabemos que Dios existe literalmente en todo lugar y siempre, culpar y criticar ya no sirve.

Cuando he tratado de mezclar la Omnipresencia Divina con la culpa y el juicio, el resultado es que aquello que me enojaba, que me molestaba, o aquello en lo que encontraba faltas es al mismo tiempo la presencia perfecta de Dios. Tal forma anterior, errónea de pensar simplemente ya no funciona.

No tiene que gustarnos todo lo que sucede, pero negar la Presencia Divina en cualquier cosa que no queremos, sólo crea separación y al final produce ansiedad, dolor u otras formas de sufrimiento.

Tranquilízate, Vacía tu Mente y Permite que la Revelación del Espíritu
Surja en Tu Conciencia Fácilmente y Sin Esfuerzo.

LA VIDA SE DESARROLLA EXACTAMENTE COMO DEBE SER

Cuando comprometemos nuestro ser entero al conocimiento absoluto de la Presencia Divina en cada circunstancia, en cada situación, en cada persona y en cada resultado, sea como sea — cuando este es el principio inmutable e irrefutable que afirmamos y absorbemos a pesar de todo — podemos solucionarlo todo. El fracaso entonces ya no es una opción, no importa cuales sean las probabilidades. Permanecemos centrados, con toda claridad, y seguros de que la vida se desarrolla exactamente como debe ser — para, a través y como cada uno de nosotros.

Al despertar a este entendimiento profundo, descubrimos nuestra naturaleza divina, que es exactamente lo que debemos ser.

No se trata de rendirnos o de ceder a la voluntad de Dios. No hay diferencia entre la voluntad de Dios y la voluntad de cualquier otra persona. Sugerir que Dios tiene una voluntad separada de la nuestra es percibir otra vez que estamos separados de Dios, lo cual no es posible.

Encontrar a Dios en todo, sea como sea, significa que estoy dispuesto a mantener el resultado de un deseo en mi mente con certeza absoluta hasta que aparezca en forma visible. Igualmente debo ejecutar cualquier acción que sea necesaria para que así suceda. Tengo que tomar el teléfono, hacer la pregunta o cualquier otra cosa que se requiera para demostrar mi resolución de experimentar el resultado deseado.

No obstante, hay veces en que sucede algo diferente que no se ve ni se siente como el resultado que deseaba. Cuando esto pasa, dirijo mi atención a encontrar a Dios en ese resultado inesperado. Lo que puedo llegar a reconocer es que lo que estoy viendo es en realidad mejor que lo que quería — no hay problema en ver a Dios en eso.

Si mi demostración no cumple o excede mis expectativas, acepto que yo lo creé y se que eso siempre tiene algún valor o no existiría. Una vez que puedo ver que Dios está totalmente presente en ese resultado inesperado, simplemente lo dejo ir y vuelvo con certeza a saber que tengo exactamente lo que deseo.

Mucha gente vive reactivamente porque no saben lo que quieren. Sólo saben lo que no quieren. Cuando le pregunto a alguien qué es lo que quiere, con frecuencia me ve con una expresión de deslumbramiento. O comienza a decirme que es lo que está mal y por qué quiere que desaparezca.

Lo que yo se es que nada está mal. Simplemente es así. Cuando no hacemos un esfuerzo por encontrar a Dios en los retos de nuestras vidas, ¿cómo podemos tener la expectativa de encontrar la solución enmedio de esa separación que percibimos? Tenemos que conocer qué queremos sin encontrar fallas y aceptar el resultado que deseamos.

CREA AL NIVEL DE PRIMERA CAUSA

Encontrar a Dios, sea como sea, significa que estamos creando a ese nivel llamado primera causa.

Thomas Troward lo explica así: “Si consideramos que el cumplimiento de nuestro propósito depende de alguna circunstancia pasada, presente o futura, no estamos haciendo uso de la primera causa. Hemos descendido al nivel de la causación secundaria, que es la región de las dudas, miedos y limitaciones, todo lo cual grabamos en la mente subjetiva universal con el resultado inevitable de que producirá las condiciones externas correspondientes.”

Ninguno de nosotros es inmune a descender al nivel de causación secundaria, pero no tenemos que permanecer allí. Cuando nos hemos comprometido a encontrar a Dios en todo, a pesar de todo, funcionamos exclusivamente al nivel de primera causa. Es allí donde nuestras vidas funcionan mejor, y podemos practicar para perfeccionar esta forma de vivir.

Yo los invito a saber que Dios existe en todo lugar y siempre. Permanezcan con absoluta certeza de que como Seres-Dios que somos siempre podemos ver la luz del Espíritu, aún en las circunstancias más obscuras. Mientras más nos enfoquemos en la luz, más brillante se vuelve esa luz.

Las vidas llenas de luz también están llenas de gozo, paz y sobre todo, amor. Estas son las vidas que hemos venido aquí a vivir.

¿QUE ES LO QUE DEBEMOS HACER? CONOCER QUE ES
LO QUE QUEREMOS SIN ENCONTRAR NINGUNA FALLA
Y ACEPTAR EL RESULTADO DESEADO.

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Traducción: Rev.Martha
CSL – Redondo Beach, CA.

 


2020-11-24T11:51:04+00:00

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